El mes pasado recibí dos nuevas propuestas editoriales para La Biblia de los Caídos. Fue toda una
alegría al principio, e incluso una de ellas ofrecía un pequeño anticipo y
todo. Me resultó curioso comprobar que alguien adelantara dinero por publicar
un libro mío.
Negocié con las editoriales y al final no llegamos a un
acuerdo. La razón, obviamente, concernía los derechos digitales.
Aprendí tres cosas durante aquellas conversaciones:
1. La primera es que podría estar dispuesto a ceder los
derechos digitales bajo "determinadas" circunstancias. Esta postura,
que hasta hace no mucho era inconcebible para mí, cambió cuando pensé que al
tener varias novelas, podría probar con una. De todos modos, esas
circunstancias no se dieron.
2. La publicación digital y el comunicar los resultados de
ventas pueden favorecer, o al menos no obstaculizan, un contrato editorial, algo
que muchos me preguntáis de vez en cuando. Antes de aventurarme en Amazon, me
rechazaban todas las editoriales sistemáticamente, mientras que ahora tengo
pruebas que demuestran que mis historias podrían funcionar en papel porque ya
lo hacen en digital.
3. Es prácticamente imposible conseguir un contrato
editorial sin ceder los derechos digitales. Ningún editor va a consentir esa cláusula,
que era mi verdadero objetivo. Así que volviendo al punto anterior, si estáis
dispuestos a retirar la novela de Internet –o publicarla bajo el control y condiciones
de la editorial–, se puede conseguir lanzar una novela por el medio
tradicional.
En esta entrada quería añadir algunos detalles sobre las
editoriales, a título curioso e informativo. Ambas eran modestas. Sus ofertas
incluían tiradas de entre 1.000 y 1.500 ejemplares.
Una de las editoriales me pidió otra novela cuando rechacé
su primera oferta, pero mi opinión no cambió.
La otra editorial exigía que la novela se retirara
completamente de Internet durante un año, hasta que se vendiera el formato
físico. Esa idea me parece tan desfasada que ni siquiera la discutí con ellos.
Y lo más sorprendente es que me lo pidieran ahora que ha salido Amazon.es y todas
las editoriales importantes se han apuntado a publicar en formato digital.
Veremos si esa editorial sigue trabajando de esa manera dentro de unos años.
Por otro lado, la novela que estas editoriales querían
publicar vende más de 250 ejemplares mensuales, y lo más importante, cada mes esa
cifra progresa al alza. Es decir, que en cuatro o seis meses, las ventas que
habrá generado ya cubrirá la tirada que me ofrecen. Eso, suponiendo que los
ejemplares físicos se vendieran todos, cosa muy improbable según todas las
estadísticas. Las ventas en papel llevan tres años reduciéndose, los mismos que
llevan las ventas digitales creciendo; la tasa media de devolución de libros por
parte de las tiendas alcanza un 35%... Estos son solo algunos de los factores
que me desaniman a publicar con una editorial.
Obviamente, a mí me gustaría vender mis novelas en todos los
formatos posibles y el mayor número de tiendas, pero si me obligan a elegir
entre el formato digital y el tradicional, y en las condiciones expuestas, me
decanto indudablemente por el digital.
Aparte de estas editoriales, también me ha contactado un
agente literario que está valorando la novela, pero me temo que el resultado
será el mismo. Si le gusta y quiere representarla, me exigirá ceder todos los
derechos digitales, y empezará la historia de nuevo, como ya me sucedió con otro agente literario.
Seguiré esperando a ver si encuentro un editor que case con
mis ideas, o que sea capaz de hacerme cambiar las mias, o seguiré por mi cuenta
en digital, que en el fondo me va mucho mejor de lo que jamás habría creído y
tomo todas las decisiones sobre mis novelas que me da la real gana.